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1- Saber si el hijo en gestación es sano o presenta
anomalías cromosómicas o genéticas las
que, en algunos casos pueden se severas e irreversibles, poniendo
incluso en riesgo a la madre.
2- De presentarse alguna anomalía severa, los padres
y el entorno, tendrán más tiempo de procurar
los medios más adecuados para poder sobrellevar la
situación.
3- Mejorar el pronóstico de los recién nacidos
con defectos capaces de ser corregidos post-natalmente.
4- Desarrollar tratamientos paliativos durante el embarazo,
cuando se trate de defectos que pueden agravarse si se dejan
librados a su evolución natural. De este modo, facilitamos
una corrección funcional una vez que el niño
haya nacido.
5- Saber la causa de los defectos detectados por ecografía.
6- Dar asesoramiento genético a los padres sobre el
riesgo de recurrencia en embarazos futuros.
7- Están específicamente indicados cuando hay
antecedentes familiares, pero no necesariamente hay que tenerlos
para decidir un estudio, siempre hay un primer caso.
8- Por último, si tenemos la posibilidad de saber cómo
van a ser los próximos meses de embarazo y cómo
será nuestro hijo: porqué no hacerlo.
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